Así ubicó la Fiscalía de Chihuahua a los asesinos de Miroslava

Feb 25, 2020

Narco-corridos, perfiles de Facebook, llamadas telefónicas… Esto arrojaron los 31 testimonios y decenas de pruebas presentadas en el juicio oral por el asesinato de la periodista Miroslava Breach, a un mes del tercer aniversario de su muerte

Por Colectivo 23 de Marzo*

CHIHUAHUA, 24 de febrero 2020.- El día 23 de marzo de 2017, a las 6:34 de la mañana, bajó de un automóvil Malibú gris un hombre que caminó hacia la calle José María Mata, en la ciudad de Chihuahua, y se detuvo en el número 6909, donde sorprendió a la periodista Miroslava Breach sacando su automóvil, y le disparó ocho tiros. El hombre corrió para escapar y dejó en el pavimento una cartulina donde -horas después- se sabría que contenía un mensaje que indicaba que el asesinato habría sido por la cercanía de la periodista con el gobernador Javier Corral y por “lenguona”. Lo firmaba un conocido capo: “El 80”. Lo acompañaba en un extremo las letras WA WA.

A las 6:48 de la mañana el centro C-4 recibió una llamada en la que una mujer con voz quebrada pedía ayuda: “Dispararon a mi mamá”. Era la hija de Miroslava, quien pedía una ambulancia; de sonido de fondo se escuchaba a su hermano adolescente llorando a gritos.

Cuando llegó al lugar el policía municipal que estaba más cerca del sitio encontró a los dos hijos de la periodista llorando en la banqueta. Les pidió que por seguridad se metieran a su casa. Los paramédicos decretaron segundos después que la corresponsal de La Jornada estaba muerta.

Una integrante de la Unidad de Delitos contra la Vida se hizo cargo de coordinar el procesamiento de la escena del crimen. Los peritos levantaron casquillos de bala, el cuerpo de la víctima, la cartulina aplastada, los celulares y la computadora de la periodista, y recabaron entrevistas de vecinos.

Esta reconstrucción se basa en los 31 testimonios y decenas de pruebas presentadas en el juicio oral, iniciado el lunes 17 de febrero, contra el único detenido por el homicidio de la periodista Miroslava Breach Velducea: Juan Carlos M. O., a quien presuntamente apodan “El Larry”, acusado de ser el orquestador del crimen. La Fiscalía Especializada en Atención a Delitos contra la Libertad de Expresión (Feadle) busca que se le condene por homicidio calificado con agravantes, también por el hecho de que la víctima era mujer y periodista, así como por intimidaciones.

El relato del crimen

El relato hilvanado de boca de testigos y peritos (la mayoría integrantes de la Fiscalía General de Justicia de Chihuahua, instancia que comenzó la investigación antes de que la atrajera la federación en abril de 2019) da cuenta de lo siguiente:

En la escena del crimen, el 23 de marzo a partir de las 7 de la mañana, la fiscalía comenzó a interrogar a familiares y conocidos de la víctima cuyos primeros testimonios indicaban que se trataba de la corresponsal del diario nacional La Jornada y también columnista de El Norte de Cd. Juárez, que había comenzado a recibir amenazas desde 2016, cuando publicó –junto con la corresponsal de Proceso, Patricia Mayorga– un reportaje en el que señalaban que los candidatos a presidente municipal de una decena de municipios habían sido puestos por grupos del narcotráfico; las amenazas vinieron de Chínipas, donde el grupo criminal de Los Salazar pusieron a un miembro de su familia y de “El 80”, un capo afectado por el reportaje, que opera en Namiquipa.

Informaron que ella había informado de ello al panista Javier Corral, pero que desde que asumió como Gobernador de Chihuahua ella se sentía decepcionada; que él no había hecho nada para cuidarla. Antes de su asesinato Miroslava llegó a decir que iban a matar a un periodista y que probablemente sería ella. También hicieron referencia de que MIroslava les decía que tres panistas de apellidos “Shultz, Piñera y Luévano” eran “los mensajeros del narco”. La semana de su muerte había encontrado una nueva amenaza en su buzón.

Mientras se desarrollaban esas entrevistas de los primeros testigos bajo identidad reservada, otros agentes se dedicaron a recabar los videos de los domicilios y calles más cercanas a la escena del crimen donde, tras un análisis, se pudo establecer la trayectoria que siguió el Malibú gris, las características del auto modelo 2008 a 2010, el rostro del conductor, los seis rondines nocturnos que dio en la calle José María Mata las dos noches anteriores al asesinato y el momento en que la reportera, mientras esperaba a que su hijo adolescente saliera de casa para llevarlo a la escuela, es sorprendida por un hombre que cojea –vestido de chamarra verde, pantalón y botas oscuros, cachucha azul, cartulina bajo el brazo–.

El registro vehicular de la ciudad arrojó 136 automóviles con Malibú 2008 a 2010, por lo que se ordenó a un grupo de policías ministeriales que buscaran cada una de las direcciones arrojadas por el padrón, entrevistaran a los dueños de los vehículos y revisaran si, además del modelo, los autos cumplían con otras características arrojadas por las videograbaciones: calcomonía de la marca Apple en el vidrio trasero y antena, rines originales de cinco picos, vidrios polarizados y “cola de pato”.

El 26 de marzo por la mañana, dos de los agentes comisionados para la búsqueda ubicaron un vehículo en la calle De las Torres 1914, colonia Villas del Rey: estaba escondido adentro de una cochera con portón metálico.

Llamaron a la puerta de la vivienda. Nadie contestó. Un vecino se acercó para informarles que ahí vivía un joven llamado Jaciel, estudiante universitario originario de la sierra, del pueblo de Chínipas, y que le parecía raro que hubiera metido el Malibu a la cochera. El 24 de marzo había sido el último día que lo había visto en la calle. Cuando el policía quiso interrogarlo, el hombre dijo que no y se alejó de inmediato.

El policía llamó a su coordinadora, quien al llegar al domicilio se dio cuenta de inmediato de que había un bote de basura que tenía escrita la dirección de la casa de la periodista, y que la letra era muy parecida a la de la cartulina dejada en el lugar del crimen. Al momento se hizo la solicitud a un juez de un permiso para el cateo y entre las 4 y las 6 de la tarde (no queda claro la hora), un grupo de agentes ingresó a la vivienda.

En tanto, el vecino de la dirección rotulada en el recibo de pago del agua, al ser cuestionado, dijo que la familia Vega Villa habitaba la vivienda De las Torres y que eran originarios de Chínipas.

Cuando comenzó el cateo adentro del auto encontraron las llaves de un hotel Quality Inn, un recibo de agua con la dirección de un vecino, el cuaderno escolar de Jaciel en el que se leía un corrido dedicado a una persona a la que dicen “Wawa”, en el que mencionaba a “Larrisita” y se exaltaba sus dotes de galán con “las plebas”, sus vuelos en avionetas Cessna, la envidia que causaba la prosperidad de su negocio.

Al interior del domicilio encontraron las llaves del auto, siete celulares, diversos documentos de los habitantes de la vivienda y, justo en la entrada, en la mesa del comedor, una computadora laptop Vaio negra que fue enviada a laboratorio.

Desde la fiscalía una analista rastreó el perfil social de Facebook de Jaciel y de la familia Vega Villa. El perfil había sido borrado, pero en otras fotos en las que había sido etiquetado se ven sus facciones. Una de ellas fue tomada de un video en el que canta una canción ranchera. En otra se le ve sentado en un auto con vidrios polarizados. La fotografía coincidía –según un policía que recibió el reporte– 90% con los rasgos de la persona que el 23 de marzo llevó al sicario a la casa de Miroslava.

Con los teléfonos encontrados en la vivienda, y con el que dejó el vecino que identificó a los Vega Villa, se pudo establecer el número telefónico del celular de Jaciel. Gracias al reporte de Telcel se supo que antes de las 7 de la mañana estuvo haciendo y recibiendo llamadas desde una antena ubicada cerca de la casa de Miroslava Breach, y que dos de las llamadas eran de ladas telefónicas distintas: una de Sonora (casi al momento del crimen), otra de la sierra de Chihuahua. También se estableció que la antena de telefonía que recibió esas llamadas estaba ubicada cerca de la casa de Miroslava.

Ese día estuvo en contacto constante con el número de otra persona: la marcó 16 veces en el lapso de dos horas.

Hasta el 3 de abril una analista de la fiscalía recibió la computadora VAIO y la orden de extraer un audio; lo entregó a una agente que lo transcribió y escuchó dos peculiares conversaciones: son dos llamadas telefónicas en las que un mismo hombre pregunta, primero a una mujer que dice llamarse Miroslava Breach Velducea, y en la siguiente a otra a la que dice “Paty”, quiénes fueron sus fuentes de información para la nota sobre Chínipas, y les pregunta si pueden decir que nadie de la presidencia municipal, y tampoco el presidente (en ese entonces era el panista Hugo Shultz), fueron sus informantes, ya que están amenazando a los panistas de ese lugar.

Miroslava dice: “Yo soy la fuente, yo soy de Chínipas”, y menciona que desde que leyó la lista (de candidatos reconoció el nombre porque ella conoce a todos en Chínipas, “yo por eso firmé la nota, porque yo sí tengo ovarios y si quieren hacer algo que se echen a la reportera”.

La otra mujer, Patricia Mayorga, dice en otra llamada en la que el hombre le pregunta lo mismo que la información es de la gente que Miroslava conoce en la sierra.

La llamada era de “inicios de mayo” de 2016. El hombre que hizo la llamada fue designado testigo bajo identidad reservada bajo el nombre de “Casio”, y era vocero del PAN estatal. El presidente estatal del PAN en esas fechas es el testigo “Sol”. El presidente municipal testificó como “Baby” en una primera declaración, no en el juicio que se sigue a “El Larry”.

“Sol” explicó así la llamada: cuando el presidente municipal “Baby” llegó a pedir ayuda al partido, ya que “un grupo de presión” lo acusaba por las notas que publicaba Miroslava Breach sobre el desplazamiento de pobladores de su municipio, la violencia en la región y el escándalo del candidato del PRI. En el juicio oral negó que él hubiera ordenado llamar a las periodistas, negó conocer quién presionaba a su correligionario, negó conocer el contenido de la llamada.

No fueron llamados a declarar en el juicio que se sigue al acusado de orquestar el asesinato de Miroslava Breach Velducea, los panistas “Casio”, quien grabó la llamada en su celular, ni “Baby”, quien en su primera declaración admitió que él entregó el audio a “la gente de El Larry”, para quitarse de encima las sospechas de que él era la fuente del reportaje que hizo que el PRI retirara la candidatura a Juan Salazar, y que “afectó” al grupo criminal y molestó a su líder, Crispín Salazar Zamorano, quien habría mandado matar a la periodista. La estrategia de la Feadle no considera citarlos como testigos.

Miroslava Breach.

El arma Colt .38

La pistola Colt .38 con la que Miroslava había sido asesinada fue encontrada en la escena de un asesinato posterior ocurrido en Chihuahua, a mediados de abril de 2017, junto al cuerpo de un hombre al que le sembraron la pistola y una cartulina donde se señalaba que el hombre muerto era el “marrano”, que mató a Miroslava por órdenes de “El 80”. Las pruebas de laboratorio confirmaron que esa era el arma homicida.

Esto se estableció en la primera semana del juicio oral, llevada a cabo del 17 de febrero al 21 de febrero, en el Centro de Justicia Penal del Estado de Chihuahua, en las audiencias presididas por el juez Néstor Pedraza.

De parte de la Feadle, encabeza al equipo el titular Ricardo Sánchez Pérez del Pozo, con el apoyo de dos litigantes y el auxilio de Sara Mendiola, directora de Propuesta Cívica; por parte de la defensa litiga, con un acompañante, el licenciado sonorense Jesús Enrique Valencia. Este abogado anunció en un inicio que él probará que las pruebas y testimonios fueron obtenidas de manera ilegal y violando derechos humanos.

Sus preguntas, a diario, a los testigos, van encaminadas en ese sentido.

La audiencia ha tenido que ser detenida en diversas ocasiones debido a que sólo existe una sala en los juzgados federales de Chihuahua. Al inicio, por un malentendido del juez, se señala que el Fiscal General de Justicia del estado de Chihuahua, César Augusto Peniche, iba a retrasar el juicio por haber solicitado emitir su testimonio por videoconferencia desde la ciudad de México. Si bien, el pedido hizo que se suspendieran las audiencias del fin de semana y las largas jornadas de trabajo, éstas seguirán esta semana durante tres horas por la mañana, y posiblemente con horario vespertino.

Javier Corral fue informado de las amenazas contra Breach

En un mes se cumple el tercer aniversario del asesinato de Miroslava Breach. El gobernador Corral respondió a los señalamientos en el juicio acusando a la familia Breach de mentirosa, aunque diversos testigos señalaron desde un inicio que el político estaba avisado de las amenazas y surgieron pruebas de que fue informado cuando estaba a unos meses de asumir la gubernatura.

La organización Propuesta Cívica, acompañante de la familia Breach Velducea, indica que la justicia aún no es plena ya que sólo hay una persona detenida, el pistolero presuntamente fue asesinado, y el presunto cómplice (Jaciel V.) sigue prófugo, y no se ha llegado a los autores intelectuales.

Se sabe, por lo que adelantó el titular de la Feadle, que uno de los testigos es “Apolo”, hijo de Crispín Salazar, el líder del grupo que opera para el cártel de Sinaloa entre Chihuahua y Sonora, quien declarará que su padre dio la orden a “El Larry” de asesinar a la periodista y que el 26 de marzo le dijo que su orden estaba cumplida.

El juez debe deliberar si ese testimonio extemporáneo puede ser incluido como prueba en el juicio.

Los temas que no se tocaron fueron:

*Los señalamientos de testigos y de periodistas acerca de que la cartulina encontrada en la escena del crimen, a unos metros de la camioneta de la periodista, fue sustituida y el mensaje habría sido cambiado.

*La presencia del gobernador Javier Corral en la casa de Villas del Rey durante el cateo donde se encontraron las evidencias contra las tres personas señaladas como los participantes en el asesinato.

*No se ha mencionado qué información contenían la computadora y los 3 celulares, así como los discos duros, que la fiscalía estatal recogió del automóvil de Miroslava y de su casa donde ella tenía sus investigaciones. Todos los familiares dicen que no se los han entregado.

Más información en www.proyectomiroslava.org

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*El Colectivo 23 de Marzo está formado por periodistas mexicanos y extranjeros que se unieron para investigar el crimen de Miroslava Breach, para que no quede impune, en alianza con las organizaciones internacionales Forbbiden Stories, Bellingcat y el Centro Latinoamericano de Periodismo de Investigación (CLIP), publicaron www.proyectomiroslava.org